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¿Qué habanos fumaba Fidel Castro?

Cuando pensamos en Fidel Castro, inevitablemente se nos viene a la mente su imagen con un puro en la mano. Pocos personajes de la historia habrán fumado tantos habanos como Fidel… no sorprende siendo el líder de la revolución en la mismísima cuna del tabaco, Cuba.

¿Pero qué puro habano fumaba Fidel Castro? ¿Cuáles eran sus habanos preferidos?

Corrían los primeros años 60. Cuenta la leyenda que un buen día, de expedición por la sierra con sus soldados más allegados, se quedó Fidel sin nada que fumar. Imaginemos la situación: “Oye Chicho (Bienvenido Pérez Salazar, soldado de su escolta personal), ¿no tendrás tú por ahí un buen tabaco que me convides, camarada?” Solícito Chicho le ofreció lo que tenía, un tabaco hecho por su amigo Eduardo Rivera, trabajador tabacalero. “Tome, mi Comandante, una fuma de mi amigo torcedor”. Las fumas eran los habanos hechos para el propio disfrute del torcedor, no salían a la venta ni llevaban vitola.

El formato era diferente, Fidel nunca había fumado nada igual: quedó prendado de este nuevo habano. Tanto se enamoró de este puro, que pidió conocer al torcedor Eduardo Rivera y le ofreció fabricar este mismo formato de habanos para regalar a jefes de Estado, diplomáticos y personalidades. Corría el año 1964.

Pero estos puros finos y largos no sólo enamoraron a Fidel: rápidamente conquistaron el corazón de cientos de aficionados. Tanto es así que ese mismo año se creó una fábrica en un antiguo club de campo para poder responder a la creciente demanda. Todavía pasarían dos años más hasta que estos nuevos puros finos, largos y aromáticos fueran bautizados. Pero no desesperemos por saber el nombre, que la historia es muy chula y hay que contarla 🙂

Fidel Castro fumando habano

¿Cómo llamarle al nuevo puro? Comentando con sus soldados de confianza, una tarde Celia Sánchez Manduley, guerrillera muy cercana a Fidel, tuvo una idea fantástica: “Los indios taínos (pobladores originarios de Cuba) llamaban *cohiba* a la hoja enrollada que solían fumar. Es un buen nombre, mi Comandante”. Fidel estuvo de acuerdo, por supuesto. Era 1966. El resto es historia.

Cada famoso que pisaba Cuba tenía que probar un habano Cohiba. Su fama comenzó a extenderse como la pólvora, ya no sólo los famosos querían fumarlo sino también el público general. El mítico año 1969 vio nacer el primer diseño comercial de Cohiba al alcance del público, y el nacimiento de los nombres comerciales de los diversos formatos: Laguito, Lanceros, Coronas Especiales, Panetelas

Los favoritos de Fidel eran Cohiba Laguito y Cohiba Lanceros. De alguna forma eran “sus hijos”.

Con el correr de los años, como buen aficionado a los habanos, Fidel fumaría asiduamente también otras marcas y formatos, y llegaría el amor incondicional por los habanos Trinidad Fundadores. Pero esa historia la dejamos para otro post 🙂


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